ENTRE HILOS Y PALITOS TEJEN SU DESARROLLO

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Gracias a talleres de Formación Laboral que brinda UNACEM

Para Isabel Zevallos Terrel, el tejido, más que un pasatiempo es un ingreso más en los gastos de la casa que comparte con su esposo. Esta mujer de 45 años no solo teje chompas para sus hijos, ha visto que el tejido puede ser un negocio que deja buenas ganancias si le sacas provecho al máximo, pero para ello necesita la orientación de una especialista que conoce del tema.

Es por ello, que en una de las comunidades aledañas de las operaciones de la planta UNACEM – Condorcocha, ubicado en el centro de Perú a casi 4000 msnm, la Asociación UNACEM instaló uno de los locales del Taller de Tejidos donde participa Isabel, porque sabe que es necesario la guía de una especialista en la materia que le enseñe los acabados de chompas, escondido de hilos y costuras.

“Yo tejo desde hace años, pero en este taller estoy aprendiendo acabados de cuello, hombros, tejido de ponchos, capas y una variedad de puntos”, cuenta mientras sus manos tejen una chompa morada que fue pedido por un cliente. Sabe que ese ingreso será para mejorar la calidad de vida de su familia. “Con el tejido ayudo en los gastos de la educación de mis hijos”, comenta mientras sus manos no dejan los palitos que ayudan a culminar la chompa que lucirá una niña.

Al igual que Isabel, otras 20 pobladoras de la comunidad de Condorcocha y Tarma, respectivamente, participan desde hace dos meses en el Taller de Tejidos que es parte del programa “Formación Laboral” que también incluye el Taller de Manualidades que capacita a 100 mujeres en la promoción del desarrollo de sus capacidades y convertirlas en gestoras de su propio desarrollo, que ejecuta Asociación UNACEM en convenio con la Municipalidad Distrital de La Unión Leticia y en Centro Poblado de Condorcocha.

Asimismo, Domitila Huaranga Cori sabe que el chaleco blanco que está a punto de culminar ayudará en los gastos de su casa, puesto que su esposo no tiene un trabajo seguro y el dinero que obtiene del trabajo como chofer de servicio público no es lo suficiente para brindar una vida de calidad a sus cuatro hijos. “Uno puede tejer, pero muchas veces no nos alcanza para comprar las madejas de lana, pero en el taller de UNACEM nos entregan el material y eso es una gran ayuda”, dice la mujer de 36 años muy agradecida y comprometida con el trabajo que realiza, puesto que es consciente de su desarrollo personal como mujer.

Junto al grupo de mujeres que hacen trabajar a sus manos como máquinas se encuentra la profesora Eva Vega quien guía a cada una de las beneficiarias del programa desde un buen inicio de una chompa, gorra, chalina u otra prenda de lana hasta un acabado que luzca atractivo para ser ofertado por el mejor cliente.

“No hay nada más gratificante que enseñar a las mujeres a generan sus propios ingresos con actividades que alguna vez en su vida practicaron o son parte de ellas”, señala mientras ayuda en las dificultades de algunas beneficiarias.

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